Y sí, para los que les interesó leer esta nota, con el título me estoy refiriendo al tamaño de los senos. Este ha sido un tema de qué hablar; sobre todo, por la alta demanda que tiene en las intervenciones de cirugías estéticas. Pero bueno, no quiero aburrirlos con eso.

Quiero resaltar específicamente, que tener senos grandes, firmes y “paraditos” es un prototipo de belleza en el que casi todas las mujeres queremos encajar! Recuerdo perfectamente que en el colegio me decían que parecía una tabla y que tenía limoncitos jajaja… y aunque el tener senos pequeños no es algo que me preocupe o me quite el sueño, tengo que admitir que en mi mente siempre ha existido una pregunta ¿me opero o no?

Sé que no soy la única que se ha hecho esta pregunta, y no sólo pensando en los senos, sino en otras partes del cuerpo que nos gustaría mejorar o cambiar. En mi caso, tuve la oportunidad de operarme, fui a la cita con el cirujano y programamos las posibles fechas para la operación. Después de salir de allí, en ese mismo instante me puse a reflexionar y pensaba que en realidad yo no tenía problema con mis senos, no me molestaban y para mí se veían bien, entonces comencé a hacerme otra pregunta… ¿por qué quieres hacerlo?

Después de un tiempo supe la respuesta…

Cuando estaba pasando por una etapa difícil en mi vida, de inestabilidad emocional, que no me sentía cómoda conmigo misma, abrí mis ojos y pude ver la realidad. Me di cuenta que mi inconformidad era por algo que pasaba dentro de mí y que no tenía que ver con mi parte física, una operación no iba a solucionar mis problemas existenciales. Así que decidí empezar a trabajar en mi autoestima.

A nivel personal y como profesional, creo que muchas personas confunden la inestabilidad emocional con la parte física (como se ven así mismas). Generalmente cuando no nos sentimos bien con nosotros mismos, empezamos a rechazarnos y a “darnos palo” con todo lo malo que creemos que tenemos en la en el físico, la personalidad, actitudes, decisiones, etc. Y muchas veces nos enfocamos en la parte física porque es la más fácil de cambiar y tenemos esa falsa ilusión que si me arreglo más, si me cambio esto o aquello, si me opero, sé solucionará gran parte de mis problemas.

Es un engaño pensar que arreglando el exterior nuestra crisis emocional se irá, y es que pensamos que al encajar en el prototipo de belleza seremos fácilmente aceptados por los demás y tendremos más oportunidades en nuestra vida.

La realidad es que ¡yo NO! No necesito la aceptación de otro para ser quien soy, no necesito cambiar lo de afuera para sentirme mejor y ser alguien.

La solución está adentro de nosotros, no afuera.

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