Desde que somos niños y comenzamos a explorar el mundo, identificamos en él percepciones e ideas que pueden resultar muy interesantes y al mismo tiempo muy complejas; por ejemplo, la relación entre la vida y la muerte, lo que es bueno y lo que es malo, lo que es peligroso y lo que es seguro, lo que te hace feliz y lo que te perturba o te disgusta. A partir de este momento comenzamos a obtener una lectura del mundo que nos rodea un poco más subjetiva.

En la medida que vamos avanzando en la adolescencia, nos vamos identificando con modelos de pensamiento, estilos de vida, creencias y actitudes; las cuales pueden ir cambiando con el tiempo o ir encaminando la vida de cada persona de una manera distinta. Sin embargo, existe una característica en común pese a las muchas diferencias que podemos encontrar en los seres humanos: La búsqueda de la felicidad.

Si bien la felicidad puede ser un tema subjetivo y relativo de cada persona, debemos tener en cuenta algo fundamental; me refiero al hecho de que la felicidad no existe en la naturaleza, es una construcción humana creada dentro de cada uno de nosotros. Muchas veces nos perdemos intentando buscar la felicidad en nuestras vidas y nos vemos atrapados en el tiempo esperando encontrarla en una situación, una persona, un objeto o un lugar. Hoy en día mi experiencia y mi profesión me han enseñado que la felicidad no está en otro lugar más que dentro de nosotros mismos. Es nuestra decisión y nuestra responsabilidad disfrutar la vida y ser felices todos los días.

Teniendo en cuenta esto, podemos reflexionar acerca de frases muy comunes tales como: “Cuando tenga mi casa seré realmente feliz”, “Cuando tenga la pareja perfecta podre estar tranquilo y feliz”, “Cuando tenga dinero suficiente para hacer lo que quiera es cuando seré feliz”. No obstante, he conocido muchas personas que tienen estas cosas en sus vidas (casa propia, buenas parejas, dinero) y aun así no se sienten felices…

Para poder ser personas felices necesitamos aprender a querernos tal como somos, sentirnos a gusto con las cosas que hemos logrado, agradecidos por las personas y enseñanzas que hemos acumulado; pero también invertir tiempo en nosotros, dedicar el tiempo libre en actividades que disfrutamos, escuchar la música que más nos gusta, dar caminatas al aire libre, compartir con amigos y familiares, entre otras. Principalmente, olvidarnos un momento de todos esos pensamientos estresantes y enfocarnos en disfrutar de la vida a nuestro estilo.

Algunas veces, cosas tan sencillas como estas pueden ser muy difíciles de realizar ya que en las sociedades actuales, los estilos de vida modernos nos han condenado a vivir conectados al celular, la computadora, la televisión, la radio, el reloj; muchos viven inconformes por que otros no piensan igual a ellos, no perciben o entienden el mundo de la misma manera, enojados por el trafico y el ruido, por las injusticias y decisiones políticas del país, es tu responsabilidad y tu decisión vivir feliz y dejar que los demás vivan su felicidad.

 

Raúl Barreto Marrugo

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