Psicología

La importancia de cuidar tu salud mental

By octubre 4, 2018 No Comments

¿Cómo de importante es cuidar la salud mental?, ¿Le dedicamos suficiente tiempo a cuidarnos emocionalmente o nos ponemos excusas? A continuación explico como se cuida la salud mental.

El 10 de octubre se celebra el día de la salud mental y por tanto, hoy dedico mi artículo a hablar sobre la gran importancia que tiene cuidarse psicológicamente hablando.

Normalmente la mayoría de personas dedican parte de su tiempo a cuidarse físicamente y si no se encuentran bien, van al médico para ponerle solución. Por ejemplo, si llevas un tiempo que te duele el estómago, vas al médico a que te miren qué pasa, te hacen pruebas y te pones en tratamiento.

Sin embargo, mucha gente no va al psicólogo cuando se encuentra mal, así como tampoco cuida su salud mental como debería. Ejemplos de ello son: ir acumulando peso en la famosa «mochila» con vivencias dolorosas que no se han elaborado bien, o aguantando largos periodos de estrés,o ser una persona preocupadiza que no puede dejar de darle vueltas a las cosas, etc.

¿Cuáles son las típicas excusas que pone la gente para no cuidarse psicológicamente?

  1. No tengo dinero para eso: Esta es la excusa por excelencia. Es cierto que el psicólogo requiere una inversión económica, pero estás invirtiendo en salud. El tema económico es una cuestión de prioridades y de saber escoger bien en qué te gastas el dinero. Vale más la pena estar sano/a mentalmente a tener un mejor coche o piso. Además, la mayoría de psicólogos entendemos que una psicoterapia supone un desembolso importante de dinero y es por ese motivo que se espacian las sesiones de manera que no tengas que ir ahogado/a.
  2. No estoy tan mal: Puede que no estés muy mal (depende de con qué o con quien te compares) pero una ayuda nunca está de más. Si no te encuentras bien y estás pasando por un mal momento, no tienes porqué pasarlo peor o alargarlo más de lo que podría ser si te pusieras en tratamiento. Siguiendo con el ejemplo del estómago, es como si llevaras unos meses con dolor de estómago cada vez que comes y esperas a que se te pase solo o intentas remedios que no acaban de funcionar. Al final cuando vas al médico normalmente te dan una solución y tu sintomatología mejora mientras llevabas un tiempo aguantando inútilmente el dolor.
  3. No necesito a nadie, yo puedo solo/a: Está muy bien sentirse autosuficiente y querer resolver tus problemas por ti mismo/a, pero a veces un empujoncito no viene mal. Si ves que estás estancado/a o no tienes recursos suficientes, es necesaria la ayuda de otra persona y a veces los amigos o familiares no pueden proporcionártela porque están dentro de la situación o problema o porque no pueden ser imparciales.
  4. Eso no sirve para nada: Está demostrado que los procesos terapéuticos mejoran la calidad de vida de las personas. Por tanto, sí que sirven. Si bien es cierto que te puedes encontrar con alguien que haya tenido una mala experiencia o que sienta que no le ha ido bien la terapia, normalmente éstas suelen ser productivas y mejoran sintomatologías.

¿Cómo puedo cuidar mi salud mental?

  1. Sé consciente de lo que estás viviendo y de tus estados emocionales: El día a día hace que vayamos con el piloto automático. Estamos más centrados en hacer cosas (es decir, en valorar la vida desde la parte racional) en lugar de sentir las cosas (es decir, hacer autoanálisis y pensar en cómo nos vemos cuando hacemos las cosas). Para cuidar tu salud mental es importante que salgas de ese piloto automático. Haz un balance del día, valora lo que ha ido bien, lo que ha ido mal, las emociones que has experimentado ese día y porqué las has experimentado así, déjate sentir y cambia lo que creas que tienes que cambiar de cara al día siguiente.
  2. Valora tus recursos y genera nuevos: Seguro que tienes muchos recursos para salir adelante en las adversidades. Recuerda los recursos que tienes y ponlos en práctica. Y si ves que te faltan, trabaja los aspectos que pueden ayudarte a generar nuevos.
  3. Trabaja tu mochila y haz que no se acumule peso: Las vivencias negativas se van acumulando e indigestando poco a poco si no se elaboran bien y si no te das permiso para sentir. Lo primero que hay que hacer es trabajar esas vivencias contigo mismo/a. Permítete recordar lo vivido, habla con amigos y familiares y «mastica» todo lo que ha pasado hasta que ya no te duela tanto. Ese trabajo es el de liberar peso de la mochila. De esa forma, cuando sucedan nuevas situaciones dolorosas no serán un gran cúmulo.
  4. Pide ayuda cuando sea necesario y acéptala: Todos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra vida. Aceptar que es así es de valientes. Pedir ayuda implica que estás en una posición activa de solución de problemas. Ya sea a familiares, amigos o a profesionales, a veces es fundamental para poder seguir adelante sin que la vida se te atragante. Y el siguiente paso es comprometerte contigo mismo/a a cambiar y enfrentarte a esas dificultades aceptando esa ayuda que se te brinda.
  5. Vive la vida en una posición de aprendizaje constante y con la mente en positivo: Lo peor que puedes hacer es pensar que tú ya estás de vuelta porque es como si vivieras la vida a través de una muralla. Siempre se puede aprender algo nuevo y hay que dejar entrar esos aprendizajes en tu vida. Por tanto, intenta empaparte de lo que venga y aprende a vivir con optimismo. De esa forma experimentarás mejor todo lo que suceda y no te frustrarás tanto cuando haya impedimentos.

Para acabar, recuerda que es igual de importante cuidar tu corazón a nivel físico como a nivel psicológico, no te olvides de eso.

 

Encarni Muñoz Silva
Psicóloga sanitaria, colegiada nº 16918